Cuando la vida cambia de planes, cuando la adversidad golpea o el estrés se acumula inexorablemente, nos paralizamos, y nos quedamos atónitos en la oscuridad sin saber que camino proceder.

Todos los puentes parecen quemados y la mochila pesa tanto que parece anclarnos al suelo. Pero debes empezar a caminar y verás cómo emerge el camino.

Ciertamente estás cansado, bastante agotado. Quizás la tristeza, el miedo o la ira te griten al oído que es hora de bajar los brazos, de rendirte.

Que ya lo has dado todo y solo has logrado alcanzar la confusión y la sensación de fracaso que te rodea hoy. Quizás, piensas, no estás hecho, especialmente ahora, para una vida plena.

Sin embargo, si logras silenciar el diálogo destructivo en tu mente y empiezas a caminar, tu camino se aclarará.

Nunca abandonarías a un ser querido en el peor de los casos; entonces, ¿por qué abandonarte a ti mismo? Piensa en todo lo que harías por el que más amas en el mundo; ahora hazlo contigo.

Un paso a la vez

Cuando sientas que has tocado fondo, es importante aprender a mirar hacia adelante seguir tu camino y dividir tu meta en metas pequeñas.

Si tienes una fobia social, no te obligues a asistir a grandes reuniones o conferencias frente a una gran audiencia todos los días. Imponerse estas exigencias y culparse por no cumplirlas sería poco realista, pero sobre todo cruel.

Si has estado sufriendo depresión durante años y planea viajar por el mundo cuando apenas puedes levantarte de la cama todos los días, un futuro mejor parecerá inalcanzable.

Del mismo modo, si esperas olvidarte por completo de su ex a los pocos días de la ruptura, te sentirás frustrado y castigado cuando aparezca la inevitable tristeza curativa.

Sigue adelante

Comienza a caminar y encontrarás tu camino.

Solo yendo a través del camino encontrarás la ruta de tu felicidad

Con demasiada frecuencia, cuando estamos paralizados, entramos en círculos viciosos que solo exacerban nuestro malestar. Por ejemplo: no tengo trabajo, me siento inútil y fracaso, y mi solución es evitar otras actividades para no pensar en ello.

Otro caso: nadie me invita a programas, reuniones o fiestas. Me siento solo e inadecuado, por eso me aíslo por miedo al rechazo. La consecuencia lógica es que no puedo construir relaciones debido al aislamiento y siguen existiendo sin una invitación.

Hay muchos círculos infinitos en los que estamos enredados sin siquiera darnos cuenta. Pero debemos recordar que si no somos felices, está en nuestro poder cambiar nuestras condiciones actuales.

Adelante, encontrarás tu camino

En resumen, a veces es necesario y saludable detenerse. Detente, respira y comprende lo que está pasando. Haz un ejercicio de introspección y calma tu mente. Pero la única forma de encontrar el camino es yendo a través de él.

No es necesario saber exactamente a dónde vamos ni cómo llegar. No es posible esperar para sentirse seguro, para moverse, porque la confianza viene de los pasos que damos.

Teorizar y preocuparse sin actuar es muy perjudicial. Nos destruye, nos atormenta y nos asusta, al igual que en una bicicleta, debes comenzar a pedalear para mantener el equilibrio. Cuando comiences, el camino vendrá ante ti.

Erismel Ramirez – Coach de crecimiento personal